Velas, tablas de tapas, cuchillos, linternas, máscaras y mucho otro material de merchandising está más relacionado con Halloween de lo que crees. Atrévete a descubrir cómo… con Efecto Visual.

Halloween comenzó como una fiesta cristiana

Ya sabemos que el  día de todos los santos se celebrara el 1 de noviembre.  Pero quizás no sepas que se trata de una fecha elegida para reemplazar los antiguos festivales esporádicos de otoño como Samhain con un día santo cristiano universal.

Esta fecha con el tiempo se convirtió en una tradición cristiana, para marcar el inicio de esta época de recuerdo a los muertos con una vigilia de oración la noche anterior, el 31 de octubre. Los cristianos lo llamaron “la víspera de todos los santos”, y finalmente se convirtió en lo que conocemos ahora: “Halloween” en el mundo anglosajón.

Hay más de una forma de celebrar Halloween

Mientras que Halloween, tal como lo conocemos, es una tradición anglosajona, muchos otros países celebran el recuerdo a los muertos en estas mismas fechas. En el Día de los Muertos de México, los cementerios están inundados de personas que limpian las tumbas de sus familiares y traen ofrendas de comida, flores y tequila. Algunos incluso se quedan para hacer picnic y fiesta.

Esta es quizás una de las maneras más mágicas y bonitas de honrar a los muertos. Pero los vivos también merecen su atención. Si tus clientes están pero que muy vivos, agradecerán de forma infinita que también pongas una nota de color en su mesa, (que no en su lápida.)

 

La superstición llevó a la gente a creer que los espíritus vagaban por la tierra.

En algún momento durante la Edad Media, surgió la creencia de que las oraciones por los seres queridos fallecidos que se hacían en esta época,  serían contestadas de una manera sobrenatural. Al mezclar la superstición cristiana con las tradiciones paganas, se creía que las almas de los seres queridos difuntos se liberarían y se les permitiría vagar temporalmente por la tierra.
Durante siglos, la perspectiva de una visita de entre los muertos fue vista con esperanza y hospitalidad. Las familias quemaron velas para ayudar a los espíritus de sus seres queridos a encontrar el camino a casa, y dejaron vino o una comida suntuosa, en caso de que los espíritus estuvieran hambrientos.

Después de que la Reforma protestante se afianzara en el siglo XVI, la visión predominante de estas visitas sobrenaturales cambió. Los visitantes de Halloween ya no eran vistos como almas amigas de seres queridos perdidos, ahora eran vistos como espíritus maliciosos, brujas y demonios, venidos para aterrorizar al mundo. Se siguió con la tradición de dejar velas, vino y comida, pero esta vez con intención de apaciguar a estos terroríficos visitantes.

Definitivamente en caso de tener que elegir nos quedamos con la primera creencia. Si obsequias a tus visitantes /clientes con detalles pensados para ellos,  no nos cabe duda de que volverán a visitarte con fidelidad eterna.

El romance una vez gobernó en Halloween.

Hace mucho tiempo, el 31 de octubre reinó como una fiesta de romance y esperanzas para el matrimonio. En la Irlanda medieval, las madres curiosas solía insertar un anillo y un dedal en la masa de un pastel que luego cocían en el horno. La pobre hija que sacase el dedal estaba destinada a no casarse y cuidar de la casa y sus progenitores. Pero la hija que sacase el anillo… Bueno, esa muchacha afortunada obviamente se casaría pronto.

En otra tradición de Halloween, las mujeres jóvenes en edad de casarse pelaban una manzana con un cuchillo, teniendo cuidado de mantener la piel de manzana en una sola pieza larga. Después tiraban la monda  sobre su hombro y según la superstición, la cáscara de manzana aterrizaría en la forma de las iniciales del hombre con el que debía casarse.

La gente también arrojaba  avellanas al fuego, nombrando a cada una como posible candidato. Si la cáscara se rompía, era que su homónimo era claramente voluble y debía evitarse. Sin embargo si la avellana se quemaba constantemente, su homónimo sería la pareja perfecta. Y, en otro guiño a la manzana, en Halloween había un método para cortar y comer una manzana que supuestamente haría que el rostro del futuro marido de una mujer joven apareciera sobre su hombro en un espejo.

A priori quizás los cuchillos no parecen el regalo de merchandising más esperado, pero viendo lo importantes que son para la vida de ciertas persona

 

Calabazas, calabazas y más calabazas…

Muchos millones de calabazas anaranjadas son talladas y adornadas con alegría en Halloween, y así se transforman en linternas que decoran porches y ventanas. Pero, ¿sabías que los rostros que se tallan en ellas originalmente fueron pensados como un símbolo de advertencia para asustar a los niños descarriados de Irlanda?

La leyenda la originó un hombre miserable y malhumorado. Era tan astuto que incluso logró burlarse del demonio en ocasiones. Cuando murió y se puso de pie para enfrentarse a su juicio, fue expulsado del cielo por su vida pecaminosa, y expulsado del infierno porque el diablo le guardaba rencor. El resultado es que su alma fue condenada a caminar por la tierra para siempre, con solo un carbón del infierno para iluminar la oscuridad de su castigo.

Para iluminar el camino de tus clientes, que no se pierdan y vuelvan siempre a llamar a tu puerta, nosotros te proponemos regalar linternas. Para algo se inventó la electricidad…

 

La gente creía que los disfraces tenían un propósito.

Algunas personas de la Era de la Reforma llevaban “disfraces” para imitar a los grandes santos de la fe cristiana. La idea era que, con todos esos espíritus maliciosos alrededor, era mejor disfrazarse de San Pedro o la Virgen María para desalentar las travesuras y, supuestamente, escapar de las bromas de un demonio de vacaciones. Algunos también comenzaron a disfrazarse de brujas o demonios, tal vez con la esperanza de “encajar” y, por lo tanto, ser ignorados por espíritus malignos en busca de diversión.

Si quieres que tus clientes estén a salvo de “espiritus malignos” nada mejor que un set selfie para disfrazarse

 

Halloween alimentó a los hambrientos y ayudó a los pobres.

Antiguamente Halloween también  fue un tiempo de caridad. Los monjes hicieron famoso el hábito de distribuir alimentos a los pobres durante estas vacaciones anuales. Pero además, muchas familias cristianas preparaban sabrosos “pasteles para las almas” para compartir con sus vecinos menos afortunados. Los niños pobres llamaban a las puertas de sus vecinos más ricos, cantaban una pequeña canción y se ofrecerían a rezar bendiciones en una casa a cambio de estos pequeños pasteles codiciados.

Es muy probable que esta tradición del “pastel para las almas” sea la inspiración detrás de las celebraciones actuales de golosinas.

Quizás sientas que Halloween no tiene mucho que ver con tu empresa, pero si lo piensas el acto de regalar pequeños objetos a conocidos y extraños, es lo que tenéis en común. Sería bonito pensar que esas “almas”(tus clientes) volverán una y otra vez a esa casa en las que se les trata bien.

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